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Tercer mandato de Lula en Brasil: medio ambiente y economía prioridades en sus primeros 100 días


El presidente electo de Brasil, Luiz Inácio Lula Da Silva, participó en la Cumbre COP27 sobre cambio climático celebrada en Egipto del 6 al 18 de noviembre.

La región y el mundo miran a Brasil cuando se acerca el 1 de enero de 2023, día en que Luiz Inácio Lula da Silva asumirá por tercera ocasión la presidencia del país. En sus primeros 100 días de gobierno, encaminaría a Brasil a una marcada transformación, opinan expertos.

A un mes de que asuma la presidencia de Brasil el presidente electo Luiz Inácio Lula da Silva, expertos adelantan lo que podría ser su agenda en los primeros 100 días de su tercer mandato: asegurar la estabilidad política, combatir la deforestación y mejorar los programas sociales para frenar la pobreza.

Está previsto que Lula asuma el cargo el 1 de enero de 2023. Su triunfo electoral en segunda vuelta eliminó la posibilidad de reelección de su antecesor Jair Bolsonaro. Hace quince años, su figura era célebre ante la gran mayoría de Brasil, sin embargo, de cara al nuevo término, asumirá las riendas de una nación ampliamente polarizada.

Y es que la imagen de Lula sufrió un serio golpe tras su imputación de corrupción en 2016 a consecuencia de la Operación Lava Jato, que reveló pagos de sobornos que incolucraban a la petrolera Petrobras y la constructora Odebrecht. En 2021, un Tribunal Supremo anuló la condena de 12 años impuesta a Lula por defectos procesales, lo que abrió el camino a su candidatura presidencial.

“El Partido de los Trabajadores, que quedó más manchado por la corrupción que el propio Lula, debe navegar por aguas traicioneras: no se le puede ver dirigiendo el país. La última vez, desde 2003 hasta 2013, el gobierno del PT se benefició de los altos precios de las materias primas y la creciente demanda china”, dijo a la Voz de América Lauri Tähtinen, asociado sénior del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales, una organización sin fines de lucro de investigación de políticas en Washington DC.

Ahora, el presidente electo prometió maniobrar un Brasil hacia la conservación ambiental y credibilidad extrajera. Un evento reciente organizado por el centro de pensamiento Atlantic Council, basado en Washington, puso de relieve las expectativas en torno a los primeros 100 días de Lula en la presidencia de la nación suramericana.

“Lula enfrentará un país totalmente destruido e instituciones desmanteladas. Lula tendrá un rol más amplio a nivel global, basado en su potencial de negociar. Hay muchas expectativas para los primeros 100 días. Luego de cualquier destrucción siempre hay expectativas sobre cómo se reconstruirá el país”, dijo Hussein Kalaout, exsecretario especial de asuntos estratégicos de Brasil e investigador de la Universidad de Harvard, durante el evento celebrado esta semana.

Marcelo Medeiros, profesor de Asuntos Internacionales Desarrollo Político, Social y Económico de Brasil en la Universidad de Columbia, en Nueva York, apuntó a la VOA que “la coalición detrás de Lula tiene una gran tarea por delante y recursos limitados” y la llamada “reconstrucción” tomaría años.

“El Partido de los Trabajadores, que quedó más manchado por la corrupción que el propio Lula, debe navegar por aguas traicioneras: no se le puede ver dirigiendo el país. La última vez, desde 2003 hasta 2013, el gobierno del PT se benefició de los altos precios de las materias primas y la creciente demanda china”.
Lauri Tähtinen, asociado sénior del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales.

Un frente ambiental regional

El actual presidente Jair Bolsonaro recibió fuertes críticas durante su mandato debido a sus políticas ambientales. El político de derecha fue señalado por la Asociación Nacional de Servidores Ambientales de Brasil (ASCEMA) de desmantelar las entidades ambientales del país, entre ellas el Instituto del Medio Ambiente Brasileño, al que le quitó autoridad, y al Instituto Chico Mendes para la Conservación de la Biodiversidad. Datos de la organización apuntan que desde 2019, aumentaron los incendios forestales, la deforestación de la Amazonía, los derrames de petróleo en la costa brasileña y la intimidación a indígenas ambientalistas.

Lula, por su parte, prometió durante su campaña atender los problemas climáticos a los que se enfrenta Brasil. Así lo demostró durante sus intervenciones en la conferencia climática de la ONU COP27, el primer evento al que asistió como presidente electo.

“Es un político experimentado y está al tanto de que para reconquistar la credibilidad de Brasil a nivel internacional, será necesario cortar la deforestación en el Amazonas”, aseguró Maiara Folly, cofundadora de Plataforma CIPÓ, un instituto de investigación independiente de Brasil.

Folly opinó que las tres acciones que deberá tomar Lula en sus primeros 100 días de gobierno serán, primero, reemplazar los decretos presidenciales y medidas regulatorias introducidas y que condujeron al "desmantelamiento" de las agencias ambientales.

Segundo -expone Folly- aumentar las operaciones de campo de las autoridades “con la intención de llevar un mensaje claro acerca de que las prácticas criminales ya no serán toleradas”. Finalmente, dice, buscará reclutar más servidores públicos con experiencia técnica en el área ambiental.

Datos del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales de Brasil, apuntan a que más de 3.980 kilómetros cuadrados del Amazonas habían sido talados en los primeros seis meses de 2022, el número más alto en seis años.

“Lula necesita algunas victorias políticas rápidas que también establezcan de manera convincente que su administración es una desviación dramática de la de su predecesor. El Amazonas proporciona una forma de hacerlo, tanto a nivel nacional como internacional”, expuso a la VOA Emilio M. Bruna, profesor de ecología tropical y estudios latinoamericanos en la Universidad de Florida.

Prioridades de Lula en política internacional

Los primeros tres meses de mandato de Lula, verán como protagonista un esfuerzo “mejorar la reputación de Brasil en el mundo entero”, dijo Kalaout. Mientras, según las promesas del presidente electo, se enfoca en una política internacional pragmática y realista, basada en los intereses nacionales del país y la demanda pública

Expertos anticipan además un eventual restablecimiento de relaciones con América Latina que bajo el mandato de Bolsonaro se habían interrumpido. Esto incluye la implementación del Mercado Común del Sur (MERCOSUR) y las peticiones de los socios del acuerdo.

“Lula ciertamente tiene una oportunidad por aprovechar. Ya sea que se trate de reconstruir el MERCOSUR dentro de América del Sur o de la ratificación del acuerdo Unión Europea-Mercosur. Sin embargo, Lula debe entender que se está convirtiendo en presidente en una era de polarización global”, apuntó Tähtinen.

En 2020, Brasil abandonó la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), que reúne a 33 países de la región para promover el diálogo. El entonces canciller Ernesto Araújo, atribuyó la salida de Brasil a que la organización “daba protagonismo a regímenes no democráticos”. Bajo Lula, Brasil regresará a la CELAC y participará de la cumbre de jefes de estado que se celebrará en junio de 2023.

Otras prioridades en los primeros 100 días, dicen los expertos, será manejar una relación balanceada entre EEUU y China, con la intención de “jugar un rol” que beneficie a todas las partes.

Cooperación entre EEUU y Brasil

En sus mandatos anteriores, las relaciones de Lula con la Casa Blanca se han caracterizado por la cordialidad. De cara al nuevo mandato, el cambio climático sería el asunto principal en la agenda conjunta de los países.

De hecho, durante una llamada entre el presidente Joe Biden y Lula tras el triunfo electoral, ambos se “comprometieron a continuar trabajando como socios para abordar desafíos comunes, incluida la lucha contra el cambio climático, salvaguardar la seguridad alimentaria, promover la inclusión y la democracia y gestionar la migración regional”, según informó la Casa Blanca.

“Garantizar las contribuciones financieras de EEUU enviaría un mensaje importante de que estas dos naciones están listas para cooperar en la protección de los bosques y las cuestiones ambientales en general”, explicó la cofundadora de Plataforma CIPÓ ante la posibilidad de que EEUU se una al Fondo Amazonía, creado durante el mandato de Lula en 2008, con el fin de captar donaciones destinadas a la conservación del Amazonas.

La estabilidad regional, la migración y la cooperación en el ámbito tecnológico, también estarían en los diálogos de cooperación, según Kalaout.

“Una reunión bilateral entre jefes de Estados definitivamente abrirá muchas nuevas oportunidades, ya sea para la inversión extranjera directa o para buscar una mayor complementariedad en el campo comercial”.

“Garantizar las contribuciones financieras de EEUU enviaría un mensaje importante de que estas dos naciones están listas para cooperar en la protección de los bosques y las cuestiones ambientales en general”.
Maiara Folly, cofundadora de la Plataforma CIPÓ

Lula ante un Congreso dividido

Lula, líder de una coalición de izquierda y centro, se enfrentará en su nuevo mandato a un Congreso históricamente de derecha con un gran número de aliados a Bolsonaro. Ante esta realidad, se vería obligado a “gobernar desde el centro”, según Tähtinen.

En el presupuesto para el próximo año, sometido por la administración actual, proyecta un 6,4 % en corte de fondos para el ministerio de ambiente.

Recientemente, Lula anunció que apoyaría la reelección de Arthur Lira, aliado de Bolsonaro, como presidente de la Cámara de Representantes.

“Lula se enfrenta a un congreso de oposición, un electorado dividido y una crisis económica mundial. Tendrá menos logros domésticos y esos logros serán más modestos. Eso significa que tendrá que trabajar duro para manejar las expectativas de sus seguidores y encontrar formas de culpar a la oposición, todo mientras trata de mantener la disciplina en una administración llena de personas que esperan sucederlo”, dijo Bruna.

Recientemente, el jefe de la autoridad electoral de Brasil rechazó la solicitud de Bolsonaro y su partido político de anular votos emitidos en la mayoría de las máquinas de votación electrónica, lo que habría cambiado el resultado de los comicios del 30 de octubre.

Dicha acción, según los expertos, es una muestra de que “las instituciones en Brasil están protegiendo al democracia”.

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