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El machismo y la violencia de género: ¿qué ocurre en Venezuela?


Mujeres acuden a la sede de la ONG Tinta Violeta para escuchar las charlas sobre educación sexual y reproductiva. [Foto: Nicole Kolster, VOA]

La violencia de género sigue costando vidas a mujeres en Venezuela. Durante 2021, el Ministerio Público abrió 209 casos por este delito, con 204 acusaciones, pero no quedaron esclarecidos los detalles sobre las condenas.

Una niña de 13 años fue asesinada por su novio de 17, por celos. Una mujer recibió dos impactos de bala en el pecho presuntamente realizados por su pareja, mientras que otra fue asesinada a golpes por su novio.

Todas murieron en una misma semana en Venezuela, donde cada 37 horas ocurre un femicidio, según la organización Utopix, que monitorea estos temas. De enero a mayo, muestran las cifras, se contabilizaron 97 femicidios, siete más que el año pasado, que cerró con 239 mujeres asesinadas.

El fiscal general informó en la presentación de su memoria y cuenta, en abril, que durante 2021 el Ministerio Público abrió 209 casos por este delito, con 204 acusaciones, sin precisar detalles sobre condenas.

Utopix no obstante insiste que “desde el Estado no existe ninguna propuesta concreta para enfrentar” el problema.

Según el Observatorio de Igualdad de Género de América Latina y el Caribe y la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), al menos 4.091 mujeres fueron víctimas de feminicidio en 2020 en 26 países (17 de América Latina y nueve del Caribe).

“La violencia machista se ha incrementado”

A Orlanis Barreto la esperan dos mujeres en una oficina en Caracas, con denuncias.

Se dedica desde hace tres años a acompañar a mujeres y a niños que sufren de violencia basada en género y maltrato infantil.

Violentómetro
Violentómetro

Casi a diario recibe casos en la organización en la que trabaja como voluntaria. “La violencia machista se ha incrementado sustancialmente desde el año 2020, en particular desde que llegó la pandemia”, dice a la Voz de América esta mujer integrante de la ONG Tinta Violeta.

Ese día, la sede está repleta para una charla sobre educación sexual y reproductiva.

En la entrada está pegado “el violentómetro”, un afiche que permite evaluar precisamente el riesgo en el que una persona se encuentra dentro de una relación: ofender, gritar, celar… están entre las primeras expresiones de violencia.

Pero en Venezuela son asumidas como “naturales o normales” por un grueso de la población, lamenta Barreto.

“La característica principal es que todas las personas que pasan por un ciclo de violencia basada en género, todas todas pasan primero por violencia psicológica. Entonces, como esos son golpes invisibles a la psiquis, son golpes que no se ven pero que están directamente en la mente. Entonces son golpes que ellas no saben identificar en principio”, agrega.

Vivir “bajo el techo del agresor”

Los femicidios en mayo fueron causados por arma de fuego (9), seguido por armas blancas (4) y los golpes (3), según Utopix, que basa su estadística en la cobertura de prensa ante la falta de información oficial. Casi todos los femenicidios están relacionados con relaciones íntimas.

“La mayoría de las sobrevivientes viven bajo el techo del agresor”, señala Barreto, que asegura que identifica entre los agresores a funcionarios policiales armados.

En el informe de Utopix de mayo destaca el caso de Rosibel Beltrán, de 13 años, en el estado Zulia. Murió en el estado Zulia a manos de su novio de 17, que la “atacó con un arma blanca”. “El crimen ocurrió en horas de la madrugada, mientras la joven, presuntamente, estaba dormida”, relata la ONG.

El presunto asesino fue detenido. El motivo del crimen: celos. Lo mismo que con Yardin Ismelda Núñez Núñez, de 30 años, cuya pareja le propinó dos disparos en medio de una discusión en Puerto Ordaz, estado Bolívar. El hombre se dio a la fuga.

María Laura Cano, también de Tinta Violeta, asegura que se debe “estar alerta” a las señales de violencia de los posibles agresores.

“Atendimos un caso (...) de violencia psicológica, donde solamente había celos”, recuerda Cano, que además milita en el movimiento feminista venezolano desde hace cinco años. “Y la chica estaba dispuesta a denunciar esta violencia porque la estaba afectando en su vida y fue asesinada el día domingo y ella iba a denunciar el lunes”.

“Una mujer, una niña o un adolescente pueden ser víctimas de femicidio, incluso con violencia que asumimos como normal, como lo es la violencia psicológica”.

Utopix insiste en denunciar la “gran falencia que hay en torno a las políticas públicas referidas a la prevención, atención y mitigación de la violencia de género contra las mujeres”.

Barreto lamenta que en Venezuela no existen casas de abrigo para mujeres víctimas de violencia. “Existían en 2017 y después desaparecieron completamente”.

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