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Venezuela suspende flexibilización de cuarentena en seis regiones


El presidente en disputa Nicolás Maduro reveló que le han aconsejado cerrar el Metro de Caracas y el transporte público a partir del lunes.
El presidente en disputa Nicolás Maduro reveló que le han aconsejado cerrar el Metro de Caracas y el transporte público a partir del lunes.

El presidente en disputa, Nicolás Maduro, adelanta que las medidas serán “extraordinarias” para frenar un nuevo repunte de las cifras oficiales del nuevo coronavirus.

El gobierno en disputa de Nicolás Maduro suspendió la flexibilización de la cuarentena en Caracas, la capital, y otras cinco regiones de Venezuela ante el repunte de las cifras oficiales de contagio del nuevo coronavirus.

Su gabinete anunciará las medidas el domingo, pero serán “extraordinarias y especiales”, según precisó el dirigente socialista en una alocución transmitida el jueves por la noche.

“Vamos a radicalizar la cuarentena a fondo a partir del lunes (22 de junio) y la visita casa por casa, para nosotros controlar y cortar el coronavirus en estas entidades del país”, declaró Maduro en su mensaje, acompañado de su vicepresidenta Delcy Rodríguez.

El nuevo protocolo sanitario, que Maduro calificó de “emergencia especial”, tendrá una duración de al menos siete días. Estará vigente en Caracas, Aragua, Miranda, La Guaira, en el centro del país, Zulia -la región más poblada, en el occidente-, y Bolívar, en el sur.

Una de las medidas que probablemente aplique será el cierre del Metro de Caracas y del sistema de transporte público, adelantó Maduro.

El gobierno en disputa ordenó desde el lunes pasado un sistema que bautizó “siete por siete”: siete días de reapertura parcial de la economía, seguidos por siete días de cuarentena.

Zulia, limítrofe con Colombia, había quedado exenta de la flexibilización de las restricciones adoptadas en marzo. Según el madurismo, uno de sus mercados, Las Pulgas, es epicentro de uno de los mayores focos de contagio del país, con al menos 373 casos.

La mayoría de las ciudades y poblados de Venezuela vivió durante los últimos tres meses una cuarenta absoluta para prevenir la propagación del brote de la COVID-19, que incluyó la obligatoriedad del uso de mascarillas en zonas públicas, la prohibición de vuelos, el cierre de fronteras, horarios especiales de venta de alimentos y toque de queda en municipios de la Guajira.

El madurismo ha reportado 3.484 contagiados y 28 muertes desde que comenzó la pandemia. Expertos en salud del Parlamento, controlado por la oposición, afirman que existe un subregistro de al menos 60 por ciento de casos positivos.

Los Centros de Salud Pública y Derechos Humanos de la universidad estadounidense Johns Hopkins, junto a la organización no gubernamental Human Rigths Watch, pidieron en mayo pasado ayuda humanitaria “urgente” para Venezuela y alertaron que la cifra de casos de la COVID-19 en el país es “seguramente mucho mayor” que lo publicado.

A mediados de esta semana, la primera de flexibilización de la cuarentena, el gobierno en disputa reportó un récord de 236 contagios en un solo día.

La Academia de Ciencias Físicas, Matemáticas y Naturales de Venezuela reveló semanas atrás que esperaba el crecimiento exponencial de la curva de contagios en el país entre junio y septiembre. Según su pronóstico, habrá de 1.000 a 4.000 casos positivos al día.

Cordón sanitario ampliado

Maduro se mostró especialmente crítico con la aplicación del cordón sanitario en Venezuela, especialmente en Caracas y Zulia.

“El cordón sanitario hay que ampliarlo, eso es tarea de ya, ampliar el cordón sanitario sobre Colombia y Brasil, radicalizar la cuarentena de los próximos siete días, por lo menos, en Caracas, Miranda, Zulia, La Guaira, Aragua, y Bolívar”, afirmó en la reunión de su comité oficial para frenar la expansión de la pandemia.

El presidente en disputa admitió que comparar las cifras de Venezuela con la de países vecinos, como Colombia y Brasil, es similar a “la alegría del tísico”, es decir, fugaz.

Anticipó que las medidas de control del nuevo coronavirus continuarán hasta que no haya una vacuna, previendo que, “solo por intuición”, cree que no la habrá hasta 2021.

“La mejor vacuna es cuidarnos”, finalizó.

Reprochó públicamente que en Caracas las personas que estaban aisladas en hoteles recibieron visitas de familiares e incluso salieron a caminar para visitar a sus amigos.

“Estaban en hoteles y ellos pensaron que estaban de vacaciones. Recibían en sus habitaciones a la familia y salían por ahí a caminar y a visitar a la familia. Buena parte de los connacionales que llegaron desde Colombia violaron los protocolos de seguridad y contaminaron a sus vecinos y contaminaron a sus familias”, detalló.

El gobierno en disputa confirmó el jueves 97 casos positivos por COVID-19 en las últimas 24 horas. En sus reportes, acostumbra a categorizarlos entre comunitarios -contagios locales- y aquellos que regresaron al país con el virus. Las menciones a viajeros de Colombia y Brasil son frecuentes.

Maduro dijo que los Pasi en Zulia tampoco operaron correctamente, por lo que decidió enviar refuerzos militares para garantizar su correcta operación sanitaria.

Son Pasi son los alojamientos del gobierno donde reciben obligatoriamente a los venezolanos que atraviesan la frontera desde el exterior. Los alojan allí por unas dos o tres semanas para descartar que tengan el virus o aislarlos.

“Estamos tomando medidas drásticas y draconianas para que funcione el 100% el cordón sanitario y los Pasi en el Zulia”, comentó.

El gobierno interino de Guaidó y el de Maduro firmaron un acuerdo hace dos semanas para que la Organización Panamericana de Salud ejecute en Venezuela un presupuesto millonario de fondos venezolanos congelados en el exterior para el combate a la pandemia.

Según voceros entendidos del pacto, se utilizarán 10 millones de dólares en una primera fase en la que se priorizarán la compra de pruebas de diagnóstico y trajes de bioseguridad.

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