Sin alimentos o un lugar donde pasar la noche, miles de migrantes venezolanos quedaron desamparados tras el cierre de varias casas de paso, por la pandemia de COVID-19. Pero un grupo de voluntarios sale cada noche para brindar asistencia a quienes lo necesitan.

El albergue Vanessa, en Pamplona, al norte de Santander en Colombia, recibía a muchos de los caminantes que viajan kilómetros de uno y otro lado de la frontera entre Colombia y Venezuela. Pero una orden municipal, por motivo de la pandemia, le obligó a cerrar sus puertas.

Por este motivo y a raíz de la necesidad que enfrentan miles de migrantes en su paso por la zona, Vanessa Peláez, quien es la coordinadora del albergue Vanessa y un grupo de voluntarios salen cada noche para entregar alimentos, abrigos y kits de primera necesidad.

“Cada noche nosotros evidenciamos cómo niños vienen y tienen que dormir en cartones, vienen con hambre. Encontramos personas que vienen de Perú, Chile o de Colombia, que se dirigen a Venezuela”, afirma Peláez.

El albergue Vanessa, era una de las cuatro casas de paso que funcionaba en Pamplona, localidad que se encuentra a dos horas de Cúcuta, ciudad fronteriza con Venezuela. El establecimiento cuenta con espacio para 80 personas y antes de la pandemia brindaba alimento y abrigo a migrantes en su paso por la zona.

Un equipo de Venezuela 360 recogió los testimonios de algunos de los migrantes en su paso por el lugar. Nikor Hernández es una venezolana que decidió regresar a su país a raíz de la pandemia. Relata que extraña a su familia y que la crisis sanitaria la obligó a volver. “No creas que uno se devuelve porque uno va muy contento, es la cosa del arriendo cuando uno no tiene para pagar (…) te tienes que salir, me entiendes, y ya uno está cansado de esa situación, es mejor estar en su casa con su familia”.

Pero otros tuvieron que realizar el viaje de regreso a sus países de acogida al verse imposibilitados de ingresar a Venezuela por el cierre de la frontera. “Mi propósito era bajar y visitar a mi familia llevarle comida, ropa y devolverme otra vez, para seguir trabajando para mi familia, pero no se pudo y tengo que volver a subir”, explica José Daniel Moncada, quien llegó procedente de Manizales, en Colombia.

Peláez, quien ha visto de primera mano la necesidad de muchos migrantes, cuenta que la situación se volvió crítica con la emergencia de salud. “Antes de la pandemia hay algo más grave, que es el hambre y el hambre no espera y son los motivos que los llevan a caminar”.

Cerca de 100 000 migrantes venezolanos han regresado a Venezuela, según cifras de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Organizaciones venezolanas que trabajan en la frontera entre Colombia y Venezuela afirman que cerca de 20.000 venezolanos permanecen en el lugar sin poder ingresar a territorio venezolano.